Bochalema

Bochalema, un escape a la tranquilidad

 

El imponente Samán plantado en 1888 en el parque principal de Bochalema le da la bienvenida a los turistas que buscan alejarse de los ambientes citadinos.

El Samán de Bochalema es un símbolo ecológico que ha visto pasar generaciones. Es inevitable pasar por el lado de este árbol, cuya semilla fue traída por el general Severo Olarte, y no verse atrapado por unas extensas ramas, cuya sombra termina regalándonos paz y tranquilidad.

Esa misma paz y tranquilidad fue tal vez la que hizo que el libertador Simón Bolívar escogiera a este municipio como lugar de descanso en sus travesías entre Colombia y Venezuela, según documentos históricos.

Bochalema se detuvo en el tiempo. Fue fundada en 1759, pero sus calles aún conservan fachadas coloniales. El parque es el principal punto de encuentro, allí hay dos iglesias y también está el palacio municipal.

Su clima, que promedia los 23°C, es uno de los atractivos para los turistas, como también lo son el Santuario de Nuestra Señora de la Cueva Santa (Patrona del municipio), la piedra ‘La Pata del Diablo’ y los distintos balnearios que gozan de aguas termales y senderos ecológicos para caminantes y ciclistas.

La economía de sus pobladores se basa en la agricultura, el café, la panela, la caña, el pancoger y variedad de frutas.

En este municipio se resaltan las tradiciones religiosas, allí celebran la fiesta de la Virgen de La Cueva, la del Sagrado Corazón y desde el 31 de diciembre hasta el 6 de enero celebran las ferias y fiestas de La Milagrosa.